El declive de los últimos tiranos

(1789-2021) de la caída de la Bastilla al genocidio viral.

Hechos que ilustran el poder sin igual de la naturaleza, jalonan la historia de la humanidad desde que tenemos datos que lo corroboren; nos centraremos en algunos momentos relevantes de la historia reciente que, por su decisiva importancia, marcaron un antes y un después en la relación del hombre con el poder, tanto desde un punto de vista político como económico y religioso. 

Comencemos por un periodo diamantino de siete años, presidido por la influencia numinosa y al tiempo pagana de los planetas Urano y Plutón. Entre 1755 y 1762 fueron escritos por el eterno Rousseau, justo durante una cuadratura de ambos astros: El discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres, El Emilio y El contrato social; esta cuadratura tuvo lugar a mitad de camino entre la conjunción de su nacimiento y la oposición de la Revolución Francesa; la misma alineación cuadrática durante la cual nació el ultra iluminado William Blake. Esto supuso que por primera vez en la historia quedara escrito negro sobre blanco, y para el poder de los tiempos venideros, los principios fundamentales que, aún hoy, seguimos persiguiendo: la búsqueda de la libertad personal, la necesidad de la comunicación íntima con la naturaleza, la elevación de los sentimientos por encima de los dictados de la razón, la inviolabilidad de los ideales personales contra las presiones de la sociedad y del Estado, la crítica a la sociedad moderna por estimular falsas necesidades y el consumo despilfarrador, el llamamiento a la radical reforma educativa… “(…) todo esto y más deriva de la elocuente pluma y el sofisticado corazón de Rousseau. Momento glorioso y, como otros muchos de cuadraturas y brillantes alineaciones, no sólo influyó sobre el eminente francés, sino que estalló en la década de 1790 afectando a la Francia de los revolucionarios, a la Alemania de Schiler y Schelling, a Hólderlin y Hegel, y a la Inglaterra del nombrado Blake, Wordsworth y Coleridge” (Dr. R. Tarnas, 2006); padres, como sus colegas alemanes, del más brillante, hipnótico y desgarrador romanticismo.

La invisible materia oscura desde su campo unificado, presidiendo la anhelada por los humanos, teoría del todo, también se comunica con nosotros al conectarnos con Mercurio, ahora entrando en Leo; insuflándonos el principio del pensamiento, de la mente extendida, lo que articula la energía creadora y nos la hace sentir; hace de mediadora con el principio del Logos universal y primigenio; nos pone a viajar con Hermes, el mensajero de los dioses, que nos entrega la materia con la que construir cada uno de nuestros instantes.

Todo esto es posible, tal y como adelantó Jung en su concepción del inconsciente colectivo, y especificó R. Tarnas en su hipótesis sobre la relación entre el cosmos y la psique humana, gracias a la comprensión de que los movimientos planetarios tienen significado; es decir, que se corresponden de manera inteligible con principios arquetípicos particulares del inconsciente colectivo, y que sus patrones cíclicos de despliegue, de influencia en el espacio-tiempo del Sistema Solar,  están estrechamente asociados con los patrones cíclicos de despliegue de los asuntos humanos; o sea, aquí y ahora, directamente sobre la visión individual que cada uno de nosotros experimentamos, anclados por la débil fuerza de la gravedad, sobre la corteza terrestre de esta bola azul que es nuestra casa-isla en medio de un infinito océano ignoto.

Avanzando por esta misma senda transida de experimentos científicos y alucinaciones mágicas, nos cruzamos con la fuerza inexpugnable de Gaia, y entramos de lleno en uno de los alineamientos que está influyendo en todo lo que pensamos, hacemos y sentimos desde enero de 2018, y que lo seguirá haciendo hasta diciembre de 2021; nos referimos a uno de los  alineamientos axiales de Júpiter y Urano, concretamente a su conjunción; a lo largo de la historia este encuentro celeste ha venido asociado a cambios radicales en la sociedad que acabaron influyendo de manera decisiva en el anónimo, inmenso y entrañable rebaño social. Por ejemplo, en la conjunción de 1789, el 14 de julio caía la Bastilla y dio comienzo la Revolución Francesa, estando Júpiter y Urano a tan sólo 2 grados de su conjunción exacta. Bajo esta misma conjunción, a partir de 1789, comenzó una ola revolucionaria y emancipadora que recorrió todo el planeta: la revolución belga, las revueltas de esclavos de las Indias Occidentales, la revolución polaca, la rebelión irlandesa, la ola de pensamiento radical en Inglaterra y en Alemania…

Y, por encima de todas en rareza, la insólita revuelta que vivió el Bounty, navío de la Real Marina Británica que zarpó de Inglaterra hacia el Pacífico Sur a finales de 1787; muchos meses antes del estallido de la Revolución Francesa. Cuando se produjo el motín llevaba un año y medio sin contacto con Europa. El ejemplo más famoso de rebelión de la historia marítima, el motín del Bounty, se produjo al mismo tiempo que el ejemplo más famoso de rebelión de la historia política, la toma de la Bastilla que dio comienzo a la Revolución Francesa. Esto se produjo de manera simultánea, a miles de kilómetros entre ellos y sin comunicación posible entre los líderes del alzamiento; es decir, la conjunción de Júpiter y Urano, encaja de manera estable con el concepto junguiano de que la psique colectiva, un poderoso proceso arquetípico y primigenio, influye en los asuntos humanos de manera demostrable, con la misma intensidad que una ola suave y poderosa de carácter prometeico y triunfante va disolviendo con el paso de los siglos la tiranía de cualquier índole; elevándonos al tiempo a un estadio de consciencia tal que nos permite mirar hacia dentro y descubrir a Dios en nuestras entrañas y junto con él, el eco de la creación palpitando en los más sagrado de nuestro ser.

Volviendo al extraordinario acontecimiento del Bounty, todavía hoy en día nos asombramos de lo acontecido a bordo de ese navío inglés, ¿qué emociones y motivos, sin duda irrefrenables, impulsaron repentinamente a Fletcher Christian y a los otros marineros a rebelarse?; el éxito de esa revuelta dio lugar en la isla de Pitcairn, en la década de 1790, al drama prolongado, intenso y de carga erótico asesina, que se apoderó de los amotinados, y de las mujeres y los hombres tahitianos que los acompañaban; todo ello en una isla completamente apartada del resto del mundo, muy lejos de Europa y de la violenta insurrección que se estaba desarrollando allí, y al tiempo teñida de la misma esencia que se estaba viviendo en París a miles de kilómetros; lujuria provocada por el empoderamiento repentino de los oprimidos y fiebre asesina enfocada contra quienes fueron sus tiranos.

Una nueva evidencia de la teoría del todo, que científicos y místicos buscan desde hace siglos, nos la sirvieron en bandeja Júpiter, Urano y Plutón con su triple conjunción en los años sesenta del siglo XX, exactamente entre 1968-1969; durante este periodo de dos años, los tres planetas estuvieron más cerca uno de otro que en ningún otro momento del siglo. Fue, naturalmente, el extraordinario momento de apogeo de esta legendaria década, una explosión de rebeliones, manifestaciones y huelgas sin precedentes en todo el mundo.

El periodo comprendido por esta triple conjunción vio los fecundos acontecimientos del Mayo del 68 en París, la poderosa insurgencia del Tet en Vietnam contra las fuerzas aliadas lideradas por EEUU y que marcaría el principio de su derrota; las tumultuosas protestas de Chicago en la Convención Nacional Demócrata en contra de la guerra de Vietnam; el consiguiente proceso a los Ocho de Chicago, acusados de conspiración e incitación a los disturbios; los Días de Furia de los Weathermen y otros movimientos anarquistas en USA y en Europa; los atletas afroamericanos negros en los Juegos Olímpicos de México en el podio con sus puños en alto cubiertos con guantes negros en apoyo de los derechos civiles y del Poder Negro; la fundación del American Indian Movement; y una catarsis incontable de actos en contra de la tiranía y el asesinato de masas a cargo de los Estados.

El término de contracultura se inventó precisamente en estos meses, entre 1968-69, siendo uno de sus símbolos más emblemáticos, el legendario festival de Woodstock, que se realizó desde el viernes 15 hasta la madrugada del lunes 19 de agosto de 1969. En este periodo de triple conjunción tuvo lugar una ola de innovaciones culturales, tecnológicas y científicas; indicativas de que también  en muchos otros aspectos históricamente relevantes, estaba emergiendo algo poderoso y arquetípico, como está pasando hoy en día con la nanorrobótica, la inteligencia artificial aplicada, la nube híbrida, el 5G, la internet de los sentidos, los detectores de ondas de gravedad, la exploración espacial con inversión privada…

Particularmente espectacular, fue en julio de 1969, la culminación del programa de vuelos espaciales de los sesenta con el alunizaje del Apolo II; era la primera vez en la historia que los seres humanos se liberaban del campo de gravitación de la Tierra y descendían a otro cuerpo celeste: “Houston. Aquí Tranquility Base. El Eagle ha alunizado”. Resulta mágico que el día del alunizaje,  precisamente la Luna se había unido al alineamiento de Júpiter, Urano y Plutón, creando una conjunción cuádruple.

Muchos otros acontecimientos, nuevos movimientos y nuevas ideas emergieron en aquel periodo de triple conjunción, los cuales todavía hoy son considerados como el pilar fundamental donde se apoyan las principales líneas evolutivas de la sociedad de hoy en día; como es el caso de la famosa conferencia de Douglas Englhart, del Stanford Research Institute, en diciembre de 1968 en San Francisco; todavía hoy la exhibición más notable de tecnología de todos los tiempos ante un público electrizado formado por miles de científicos e ingenieros informáticos, mostró el primer modelo operativo de la computación personal: la posibilidad de compartir información digital de manera instantánea y a larga distancia, la edición por ordenador y el procesador de textos, el ratón, el cursor, las ventanas, el enlace de hipertextos, el correo electrónico, las videoconferencias con pantalla compartida y la filosofía subyacente de utilizar ordenadores para potenciar radicalmente la inteligencia humana individual y colectiva.

 Nueve meses más tarde tuvo lugar en la Universidad de California, en Los Ángeles, la primera transmisión exitosa del prototipo de internet. Durante este mismo periodo de triple conjunción se produjo la presentación pública de lo que hoy se conoce como hipótesis Gaia, a cargo del insigne Jame Lovelock, donde expuso desde la geología, la geoquímica, la biología evolutiva y la climatología, una nueva síntesis científica en armonía con la concepción griega de que la Tierra es un todo viviente, coherente, autorregulador y autocombatiente; una especie de inmenso organismo vivo que se extiende desde el núcleo de acero líquido hasta la etérea atmósfera exterior.

También tuvo lugar en ese momento la famosa fotografía conocida como Earthrise, tomada por los astronautas del Apollo 8 desde la Luna, la víspera de Navidad de 1968; probablemente la fotografía medioambiental de mayor impacto que se haya tomado nunca; además de la fundación del proyecto del Día de la Tierra para catalizar la conciencia ecológica mundial, y el comienzo de la ecología radical con la publicación de Desert Solitaire del electrón libre, Edward Abbey.

Dando broche de oro a este inacabable goteo de acontecimientos que supusieron un avance histórico en la liberación del ser humano de yugos arcaicos, apuntamos a Richard Alpert, que al poco de volver de la India con el nuevo nombre de Ram Dass, comenzó su carrera como maestro espiritual y pronunció conferencias públicas que se convirtieron en la base del Be Here Now y que darían origen a las corrientes actuales de mindfulness o atención plena, que hoy en día a popularizado Eckhart Tolle con gran brillantez pero que llevan miles de años siendo propagadas por los maestros de la escuela vedanta advaita con el sabio del siglo nueve Adi Shankara como principal referente, y la doctora en filosofía Consuelo Martín como divulgadora de esta corriente de pensamiento nacida de la interpretación de los Vedas, textos que situados cronológicamente entre dos mil y diez mil años antes de Cristo.

Viajamos a través del curvado espacio tiempo hasta agosto, 2021; orbitamos con nuestro sistema solar alrededor del agujero negro que hay en el centro de la galaxia de la Vía Láctea, a 220 kilómetros por segundo desde hace miles de millones de años; pero ahora, desde enero de 2018, y como viene pasando con aplastante regularidad, también desde hace miles de millones de años, estamos viviendo bajo el influjo de la conjunción de Saturno y Plutón, que como la de Júpiter y Urano, comenzó en enero de 2018 y se extenderá hasta diciembre de 2021; esto significa que la corrupción sistémica sale a flote y los estados exhiben su grotesca trama mafiosa de un modo sin precedentes. Las potencias hegemónicas pierden las guerras sistemáticamente ante guerrillas de aficionados porque así está diseñado para dejar el terreno dispuesto para los negocios más despiadados de la historia de la humanidad; donde se venden materias primas y seres humanos como ganado doméstico al mejor postor.

La primera conjunción de Saturno y Plutón del siglo XX coincidió con la previa acumulación de tensiones y el estallido de la Primera Guerra Mundial, en 1913-1916, entrando en alineamiento exacto de agosto a octubre de 1914, cuando la mayoría de las naciones de Europa se declaraban la guerra para dar comienzo a la horrible matanza de los meses y años venideros.

A su vez, la primera cuadratura posterior, la de 1921-1923 coincidió con la decisiva aparición del fascismo y el totalitarismo en Europa, marcados por la llegada de Mussolini al poder en Italia, la puesta en marcha de la maquinaria genocida del Partido Comunista por Stalin en la Unión Soviética y el inicio del ascenso de Hitler en Alemania.

El alineamiento siguiente de este tipo, la oposición que se extendió de 1930 a 1933, coincidió con la crisis económica mundial, el rápido ascenso del nazismo y el comienzo de la dictadura de Hitler en Alemania, el crecimiento del militarismo japonés y la invasión de Manchuria y China, así como la intensificación estalinista del control totalitario en la Unión Soviética, su política de colectivización forzosa y el comienzo de la hambruna impuesta a más de siete millones de ucranianos.

Por último, la cuadratura que cerró el ciclo coincidió precisamente con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial en 1939-1941: entre agosto y septiembre de 1939, cuando Alemania invadía Polonia, se situaba a un grado del alineamiento exacto. Este alineamiento continuó a lo largo del periodo más oscuro de la dominación nazi de Europa, con la caída de Francia, la horrible guerra con Gran Bretaña y el comienzo del Holocausto.

Fue también este periodo, como nos recuerda Richard Tarnas, agosto de 1939, con el primer alineamiento exacto, cuando Einstein, temeroso de la investigación nuclear alemana, firmó la fatídica carta a Roosevelt en la que urgía al gobierno de los Estado Unidos a desarrollar una bomba atómica, lo que más tarde él mismo calificó como “el mayor error de su vida”. El Manhattan Project dio comienzo en los meses siguientes, durante este alineamiento. A modo de alivio regional, hemos de poner sobre el escenario el final del sádico, romántico y desolador experimento que supuso la guerra civil española.

La segunda conjunción de Saturno y Plutón del siglo XX coincidió precisamente con el inicio de la Guerra Fría, en 1946-1948. La cuadratura siguiente, la de 1955-1957, coincidió con la nueva ocupación de Hungría, el aplastamiento de la disidencia en Polonia por la Unión Soviética y el recrudecimiento de las amenazas de Krushev a Occidente, “La historia está de nuestro lado. ¡Os enterraremos!”. El punto medio de este ciclo, la oposición 1964-1967, coincidió con el comienzo de la guerra de los Estados Unidos en Vietnam. La cuadratura siguiente, de 1973-1975, trajo consigo la derrota de Estados Unidos en Vietnam y la toma de Vietnam del Sur, Laos y Camboya por regímenes comunistas.

El alineamiento final de este ciclo, la última conjunción de Saturno y Plutón del siglo XX, empezó a finales de 1980 y se extendió de finales de 1981 a finales de 1984. En esta época la escalada de antagonismo de la Guerra Fría y el difundido miedo al Apocalipsis nuclear llegó a su apogeo durante el primer gobierno de Reagan y los últimos años de la Unión Soviética anteriores a Gorbachev, bajo Brezhnev, Andropov y Chernenko.

La acción militar represiva y el terrorismo de Estado se manifestaron durante este periodo en muchos lugares del mundo, en América Central, Sudamérica, Oriente Próximo y Afganistán. Destacan los escuadrones de la muerte en El Salvador y Guatemala, la intensificación del aparheid en Sudáfrica y el incremento, con apoyo occidental, de la agresión militar de Saddam Hussein a Irán.

Este mismo ciclo es también claramente reconocible en las crisis de Oriente Próximo y las guerras araboisraelíes, que empezaron con el periodo de guerra y terrorismo en Oriente Medio en 1946-1948, y desembocaron en la fundación del moderno Israel en Palestina al comienzo de la Guerra Fría, durante la conjunción de Saturno y Plutón. A esto le siguió, con precisión de relojería suiza una secuencia de guerras en Oriente Próximo: la Guerra de Suez en 1956 (cuadratura), la Guerra de los Seis Días en 1967 (oposición), la Guerra de Yom Kippur en 1973 (cuadratura), y la invasión del Líbano por Israel en 1982 (conjunción).

Este último alineamiento, la conjunción de 1981-1984, coincidió también con la masiva matanza de la guerra de Irán e Irak, la Guerra de las Malvinas entre Gran Bretaña y Argentina, y el abismo de la guerra soviética en Afganistán, que condujo al surgimiento del movimiento de la yihad islámica alimentado por el apoyo clandestino de los Estados Unidos.

Al tiempo, la cuadratura siguiente de Saturno y Plutón, la de 1992-1994, coincidió exactamente con el primer ataque al World Trade Center, el primer llamamiento de Osama Bin Laden a una yihad contra Estados Unidos y la llegada al poder de los talibanes en Afganistán.

Para finalizar, la oposición de 2001, coincidió con el  pleno surgimiento del terrorismo internacional y la guerra contra el terror, con los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001 y la infinidad de medidas de represión, venganza y violencia con apoyo gubernamental. El alineamiento fue exacto por primera vez en agosto-septiembre de 2001, en coincidencia con la destrucción del World Trade Center y el ataque al Pentágono, seguidos de la invasión de Estados Unidos de Afganistán. Salió de la franja de los tres grados en marzo de 2003, en coincidencia con la invasión de Irak y la táctica de destrucción rápida y demoledora conocida como shock and awe, “conmoción y pavor”.

Tras estos terroríficos momentos de dolor, entropía demoledora y abismo infinito bajo cada ser humano, siempre asistimos a la consolidación de un periodo de progreso y esplendor sin precedentes. La pandemia global que vivimos acompañados por Saturno y Plutón nos está llevando al punto de inflexión a partir del cual los tiranos serán llevados a juicio y condenados por crímenes de lesa humanidad; y esto pasará, tanto con aquellos que gobiernan imperios como con aquellos que ostentan su repulsiva tiranía en empresas, familias y parejas. Su fin está cerca, mucho más de lo que nunca lo estuvo.

  • Portada del genial pintor Joan Albert Sitjes @joanalbertsitjes

2 Comentarios

  1. Todo esto es posible, tal y como adelantó Jung en su concepción del inconsciente colectivo..BRUTAL!!
    Y ESPERO QUE SATURNO Y PLUTON..lleguen al punto de inflexión en el que se consiga acabar con toda la tiranía creada por esta conjunción de pandemia y astros!!!
    EL FIN ESTA MAS CERCA DE LO QUE PENSAMOS..
    ……………………………..
    Gracias por COMPARTIR toda esta sabiduria

    Me gusta

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