Magia y Trincheras en Liechtenstein

En la playa no queda nadie, todas las velas se han consumido y los aspirantes a iluminado deambulaban vaciados, con las olas rompiendo sobre los dedos de sus pies, por un mundo que orbita en torno a la esclavitud de una vieja estrella errante.

El grupo de iniciados entra en el radar de los medios de comunicación y de las autoridades locales, demasiados esclavos liberándose al mismo tiempo, para pasar inadvertidos a los esbirros de La Ley: código genético que te mantiene anclado a un origen biológico y a una clase social.

El latido de la tecno-comuna, regida por la aristocracia del conocimiento, incluye al farmacéutico local en nómina, necesitan ansiolíticos, benzodiacepinas y analgésicos para poder ejecutar, al ritmo programado, los proyectos de investigación en psicobiología que han pactado con el Gobierno.

Z4 lleva dos años en el Proyecto, ya es todo un veterano pero aún echa de menos jugar con su perro y comer pasteles con café con leche, los domingos por la mañana, mientras lee El Cultural, su revista favorita. Ahora tiene un puesto relevante en la Organización: visión, misión y proyecto empresarial se unifican en una sola meta, expandir la definición de mente y la propia mente de la especie humana.  Es responsable del bienestar de miles de personas. Hoy mismo, con el reloj inyectado en el flujo sanguíneo, está gestionando una agenda endiablada, entrevista en una cadena de televisión a la líder y un publirreportaje a la cúpula de responsables de la Organización. Desde las once de la mañana del martes dieciséis, hasta las veinte horas del jueves dieciocho, vive la angustia de carecer de tiempo dentro de un mundo que evoluciona al margen del mismo, de un colectivo cuya única misión es encontrar la fórmula que unifica todas las leyes de la Física y, por lo tanto, de la Mística.

La atención plena y la gestión transpersonal de las emociones generan grandes beneficios. Z4 decide implicarse a fondo en el Proyecto, seguir a ciegas el plan espiritual y económico de la líder. Siente que está enamorado y sabe que debe abortar estos sentimientos, la gran líder no ha reparado en él ni lo hará nunca, él sólo dirige el flujo económico que circula desde los dionisiacos bolsillos de los adeptos hasta las apolíneas cuentas de la Fundación en Liechtenstein. No merece el amor de la gran maestra pero sí su devoción, pues de su abnegada fe en los áureos objetivos del Proyecto, depende la abundancia del caudal energético que fluye en ambos sentidos, desde el departamento contable de la Central, hasta los ritos eleusinos que se celebran en el Santuario y las conferencias de donantes que organizan en Naciones Unidas.

Todos quieren seguir viviendo en un mundo que gira en la periferia del mercantilismo, en un sistema que premia el talento y penaliza la entrega ciega por miedo a la exclusión, pero es Z4 el responsable de mantener viva esta ilusión, de crear una estructura tangible que permita el tránsito entre las dos realidades.

 Z4 sale del servicio subiéndose la cremallera y se da de frente con Z9, secretaria personal de la líder; se saludan con falsa cordialidad y ésta aprovecha para decirle que la líder le espera en sus aposentos. Se viste, se perfuma y se encuentran, la líder lo espera frente a una mesa preparada con esmero, delicatessen de gourmet y un cava regio para enfriar la combustión de los sentidos. Nunca habría imaginado tal honor, cenar con la líder a solas, no le salen las palabras o, más bien, las palabras no dejan de brotar sin conseguir decir nada. Pero está ahí, ha llegado a lo más alto, está sentado frente a la mujer que marca el ritmo cardiaco de más de once mil adeptos y la carrera política de un nutrido grupo de diputados de diferentes países de La Unión.

Z4 se entrega, se inmola y es consumido con devoción por la líder que transmuta la entrega de su fiel servidor en una fascinante ecuación que resuelve, de una vez por todas, la desigualdad endémica entre el Centro y la Periferia, entre la Bipolaridad y Teoría de la Unidad.

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