Liderazgo y psicología del inconsciente

 

“No sé en absoluto lo que hago ahora, ni lo que me sucede. Así pues, me abandoné conscientemente a los impulsos del inconsciente”

                                                        C.G. Jung

 

Entregarse conscientemente a ser gobernado por el inconsciente es de emprendedores y aventureros. Aceptar ser guiados por nuestras emociones; es decir, por las órdenes que nos da nuestro estómago, el páncreas o los órganos de la visión; tiene una contrapartida muy interesante para nuestra parte consciente; a saber, la representación que nuestra mente hace del mundo que nos rodea, incide en el cerebro haciendo que este cree sentimientos, que nos harán tener emociones, que acabarán influyendo directamente en el funcionamiento de nuestro estómago, el páncreas o los órganos de la visión.

Dos señales en una misma dirección y de sentido contrario: de las vísceras a la mente y de la mente a las vísceras; homeostasis, el montaje de nuestra vida plano a plano; la primera toma y la última; la mezcla, lo insólito; la necesidad de prevalecer y mejorar tendiendo puentes entre la mente consciente y la biología del inconsciente.

Creando ilusiones de realidad individual, cada vez más próximas al centro de la psiquis, al centro de uno mismo, única vía para acceder a un verdadero exterior y poder cooperar plenamente con el entorno.

La clave radica en saber con quién tratamos, quién es el cliente y de quién somos clientes; conocer perfectamente cómo somos; nuestra personalidad; esto es el objetivo número uno de nuestro plan de vida, adentrarnos hasta el fondo en el misterio de la personalidad.

Evolucionar implementando la interacción con el medio donde nos desarrollamos; un centro que conecta con la periferia en su totalidad; un punto, el centro, equivalente a todos los puntos que le rodean, la periferia. Esto es transferencia alquímica, gnosticismo, neoplatonismo o psicología del inconsciente. Una filosofía de la religión que trasciende la estructura de cualquier dogma para penetrar en el símbolo y revelar la personalidad, la individuación. El hallazgo de uno mismo en el mar de fórmulas que nos brinda la mística de la ciencia para construir nuestro propio Golem, nuestro Horus, devenir nuestro propio Mesías.

¿Servir a Dios, al Cesar o a Nosotros Mismos? Si unificamos las tres personalidades volveremos a la unidad gnóstica de la que siempre bebieron los profetas y místicas de todos los tiempos; de la unidad que transciende los géneros y sus manifestaciones sociales; la energía que nos hace olvidarnos de que siempre viviremos pendientes de su ausencia, de la ilusión de ser un individuo para devenir todo; lo producido, el que produce y donde se realiza la acción de producir. Las fantasías frente a los datos contrastados. Desde el centro observando como influyo en el espejo donde vivo mi realidad.

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