El último calendario

Hemos estado esperando a que llegara el último tren, después de este se cierra la estación. Ha llegado vacío, con los asientos limpios, esperan que abandonemos nuestra posición de resistencia y volvamos con la manada. Última oportunidad, cuando parta, los que no subamos tendremos indiferencia y olvido, nuestros nombres serán borrados de las listas de los héroes y de los villanos, seremos engullidos por la nada.

El interior del tren brilla cálido, acogedor, y se observan todo tipo de comodidades, un vagón restaurante repleto de ricos caldos y exquisiteces traídas de los cinco continentes, donde un coro de sirenas entona baladas narcóticas que hacen flaquear la voluntad, el coraje y la razón.

Deseamos subir al tren, lo hablamos entre nosotros, estamos cansados, agotados de nadar contracorriente, de crear para minorías, de mal vivir con el privilegio de ser libres. X0 no lo soporta más, nos abraza y sube al tren; le siguen V7 y Z5, ya solo quedamos tres… El tren comienza a moverse, avanza, por megafonía advierten a los pasajeros que es la última llamada, avanza, sale de la estación, sale de nuestras vidas, sale de nuestros sueños. Sentimos el vacío que todo lo llena, no queda nadie en la estación, la cantina ha cerrado y el último taxi apagó la luz.

Nos miramos, quizá por última vez, el destino nos reclama por separado, cada uno asumiremos nuestro veredicto con lo que nos quede de valentía y admiración por lo desconocido. Nos despedimos y caminando tranquilos nos desvanecemos en la niebla.

A9 llega a casa, en la puerta dos agentes le indican que debe irse, ya no tiene derecho a estar allí, el techo seguro es para los que ayudan a que prospere la manada, los nómadas tienen que vagar y buscarse la vida por los caminos.

A9, saca del bolsillo de la chaqueta un papel arrugado que alisa con sumo cuidado y amor; es un extracto del Rig-Veda o Himno de la Creación, de aproximadamente 1.500 años antes de Cristo. En el texto, la impermanencia es tal, que se expresan las dudas de si incluso Él, la Conciencia de todo lo que Existe, puede decir de dónde surgió esta gran Creación.

A9 recoge sus cosas, arranca el Jeep, apaga el GPS y acelera con la mirada flotando en el horizonte.

TZ8, mientras hace el equipaje, va sintiendo cómo el cansancio invade su cuerpo, es un cansancio milenario que se manifiesta en él, ahora con todo su esplendor, no puede sostener ni una camisa en la mano. Siente cansancio de ser él mismo, cansancio de ser quien es para los demás, para sus hijos, para sus padres, para sus amigos. Un cansancio mórbido, paralizante. En su extenuada mente comienza a resonar el filósofo sobre el que ha estado impartiendo clase a jóvenes universitarios por más de 20 años. Nietzsche galopa desbocado en su cerebro; cuanto más cansado se encuentra más rápido se mueve el discurso vehemente de Nietzsche en su cabeza: “Todos vosotros, que amáis el trabajo desenfrenado y al hombre rápido, nuevo y foráneo, os soportáis mal a vosotros mismos; vuestra laboriosidad es huida y voluntad de olvidaros de vosotros mismos.”

El tercero y último de los que no subieron al tren, U3Z, deambula por las calles de la ciudad que le vio nacer, saborea cada imagen, cada recuerdo, sabe que es la última vez que cruza el parque donde jugó de niño, donde fumó sus primeros porros y donde, entre las sedosas piernas de Julia, perdió la virginidad.

Piensa en los próximos meses y le invade un enorme cansancio, siente cómo se le escapa la energía, pero al tiempo siente emoción, curiosidad, ¿cómo reconstruirá su mundo? Partir de cero es un gran reto que le hace sentir vivo de nuevo.

Llega a casa y ve sobre la mesa el libro que la noche anterior le recomendó a su hija, La Sociedad del Cansancio.

Sube a la furgoneta, suena Time’s all gone de Nick Waterhouse, mira por el retrovisor como se cierra la puerta del parking, sube por la avenida de la Marina, sale al paseo marítimo y contempla las gaviotas gritando enloquecidas tras la estela de un pesquero que entra por la bocana del puerto.

  • Portada de Diógenes Crespo @diogenescb95

6 Comentarios

    1. Muchas gracias Carme, el placer es mutuo, pues me encanta que disfrutes de mis historias, sin lectores como tú, escribir perdería una parte fundamental de su magia.

      Me gusta

Replica a Carme Balcells Cancelar la respuesta