Como sociedad civil formada en el pensamiento crítico, ya no estamos en el momento de la denuncia, controlan la justicia; es el momento de la acción, del compromiso, de actuar como faros de lo ideal en el supermercado, en el concierto, en la cena con los amigos, en el barrio. Es el momento en el que aceptamos que nos tienen atrapados a nivel institucional, la mafia estatal, lo mismo da gobierno que oposición, controlan todos los poderes, por ahí no tenemos nada que hacer, pero tenemos puertas por descubrir que pueden, ya no sólo hacer tambalearse al sistema establecido, sino algo mucho más importante, hacerlo evolucionar desde su anquilosada y medieval manera de repartir la riqueza y las oportunidades de prosperar que ofrece la actual forma de interacción entre ciudadano y Estado.
Debemos salir del bucle estéril de denunciar la paradoja recurrente del populismo que, al principio nos alerta de la sed de poder que guía a las élites para acabar ofreciéndoselo a un carismático, ambicioso y déspota dictador.
Es posible que el poder de nuestro voto haya perdido brillo, pero no nuestra actitud, nuestra forma de actuar y nuestra forma de sentir. No hay cosa que más teman las élites políticas, financieras y eclesiásticas, que una sociedad unida, por eso de manera torticera a veces y sofisticada otras, nos dividen, eso es lo que les da el poder, pero no olvidemos que muchas veces lo que creemos un enfrentamiento ideológico con nuestra comunidad de iguales, no es en realidad más que el conflicto estratégico y buscado por el poder entre distintos tipos de redes de información, estatales y paraestatales.
Debemos unirnos contra el estamento político, contra todas sus banderas e ideologías políticas, artificiales y falsas. Debemos solicitar que gestionen con transparencia y eficiencia los recursos que obtienen de los impuestos con los que nos sangran, y nada más.
“Siempre es complicado definir conceptos fundamentales. Puesto que son la base de todo lo que vendrá a continuación, parecen carecer de una base propia. Los físicos tienen dificultades para definir la materia y la energía, a los biólogos les cuesta horrores definir la vida y los filósofos se las ven y se las desean para definir la realidad.” (Y.N. Harari, Nexus, 2024)
Pero ha llegado el momento en el que definamos el poder que tenemos como sociedad unida frente a aquellos que quieren dividirnos y gobernarnos como si fuéramos diferentes especies de ganado doméstico. Dividiéndonos y haciendo que de manera artificial nos odiemos unos a otros. Cuando lo que realmente les importa es guerrear de manera mafiosa entre ellos por obtener el control de las diferentes áreas del poder político, financiero y eclesiástico a nivel internacional.
No podemos huir de nuestro destino, ser libres, ya hemos experimentado la corrupción hasta de los mismos oráculos de los dioses. Cuenta Heródoto que cuando Atenas se encontraba bajo el gobierno del tirano Hipias, la facción prodemocracia sobornó a la pitia para que los ayudara. Siempre que un espartano acudía a la pitia para consultar a los dioses acerca de asuntos privados u oficiales, esta replicaba que, antes de nada, los espartanos debían liberar a Atenas del tirano. Los espartanos, que eran aliados de Hipias, acabaron por someterse a la supuesta voluntad de los dioses y enviaron un ejército a Atenas que depuso a Hipias el año 510 a.e.c., lo que condujo a la instauración de la democracia ateniense. (Heródoto, The Histories, V, 63)
Tenemos que acallar las voces que nos dividen y buscar puntos de unión. Es lo único que podrá salvarnos como sociedad y como especie.
Ya no es tiempo de denunciar, sino de denunciarnos a nosotros mismos por mantener una conducta que se basa en esperar que otros nos salven, no pasará, no pasarán. O nos salvamos nosotros o nadie lo hará.
- Obra de Diógenes Crespo @diogenescb95