Flotando desde el poliédrico Instagram, se coloca ante sus ojos la publicidad de una investigación genética donde necesitan quinientos voluntarios para analizar su ADN; buscan el porcentaje de humanos que, hoy en día, tras 14 mil años de asentamientos estables, conserven el gen nómada que nos convertía en homínidos especializados en sobrevivir en entornos que cambian y evolucionan constantemente.
Amaneció hace horas y aún no se ha movido de la cama; el dinero fácil procedente de la herencia familiar lo está matando. En la investigación, que durará tres semanas, pagan doscientos noventa euros al día más dietas para transporte y comida. “Ese pastizal, seguro que implica un experimento jodido en el que sales con secuelas de por vida”, piensa Z0. Pero una inapetencia radical y generalizada engulle su vida desde hace más de un año; el tema le genera curiosidad, aptitud que pensó extinguida en su naturaleza hace tiempo; además, estando emocionalmente hundido qué tiene que perder.
“Si como ha demostrado el estudio del doctor Eisenberg, el impulso nómada es parte de nuestra herencia genética; si unos trescientos noventa millones de personas portamos el gen nómada, es evidente que debe de tener consecuencias en nuestro comportamiento, en nuestra forma de considerar el pasado y en el papel desempeñado por los nómadas en la historia de la humanidad”. Z0 mira un video de H5, líder de masas y director del experimento, licenciado en Medicina, doctor en genética y viajero incansable en busca de los eslabones perdidos que nos conectan con nuestro espíritu nómada. “La historia ha sido escrita por los miembros de mayor éxito en asentamientos estables, donde nada importa que tengas un gran instinto para saber dónde acampar o qué camino elegir dependiendo del tiempo que, según las estrellas te revelen, hará mañana. Las claves del éxito en el comercio, en el amor, en el liderazgo, en la política o en la familia, han sido escritas por ciudadanos que no se han movido durante generaciones de la misma ciudad que defienden y ayudan a evolucionar. Los nómadas, en cambio, no han escrito ni una sola página en el tratado del éxito en permanecer. Pero, ¿qué sabe un nómada de pasar cuatro estaciones en la misma tierra, o cien noches bajo el mismo cielo?”. Z0 siente que ese video está grabado para él. Comienza a comprender el motivo de fracaso en cada empresa que ha creado. Sus socios eran hijos de Caín, sedentarios durante generaciones al igual que sus clientes; cuando realmente él es un nómada de pies a cabeza. Sirve para la improvisación y la creatividad, ¿qué sabe un nómada de asientos contables, de costes de producción o de rentabilidad?; ahora lo entiende todo, su gen le ha guiado hasta aquí. No es un fracasado, simplemente desconocía sus habilidades y ha estado buscando el éxito, por caminos tan equivocados como la elección de sus compañeros de viaje.
“El nómada sabe de improvisación, calcular la rentabilidad de sus acciones sin histórico que analizar, decidir dónde instalar el fuego sin conocer el terreno; es decir, siente y analiza al mismo tiempo, sin fugas, sin complejos. El nómada es una tangente que conecta significado y significante”. Z0 continúa con el video de H5, que termina la conferencia y se inclina, agradecido, ante un público entregado.
Su vida comienza a tomar sentido; por fin, entiende el motivo por el que perdió a su pareja; no fue por lo que X9 le dijo la última vez que se vieron, “eres un ser inmaduro, incapaz de asumir responsabilidades”, sino porque su espíritu nómada le obliga a comenzar nuevos proyectos, a visitar otros pastos y alimentarse de los frutos de otros bosques.
“Los ariaales, una tribu del norte de Kenia que desciende de dos tribus más grandes, los rendilles y los samburus, hablan dos lenguas distintas y tienen dos formas de vida también distintas, como sus antecesores”; explica H5 en un nuevo video, “un grupo es nómada y vive en tierras bajas con pastos para sus camellos, cabras y ovejas, y el otro se ha establecido a mayor altitud, se dedica al cultivo y sus miembros mandan a sus hijos al colegio. Cuando los investigadores de la Northwestern University estudiaron la genética de los ariaales, descubrieron algo sorprendente. Apenas una quinta parte de los hombres de ambos grupos poseen una variante genética conocida como DRD4-7R. Dentro del grupo que lleva una vida nómada, quienes tienen la variante genética 7R suelen estar mejor alimentados y ser más fuertes que aquellos de sus compañeros que no la tienen; son los nómadas alfa. Pero, entre los ariaales que llevan una vida sedentaria, los portadores de la variante 7R están peor alimentados y en peor posición social que sus congéneres.” Z0 entra en éxtasis; lo sabía, la mente de un caballero de fortuna atrapada en el cuerpo de un polvoriento contable. “Desde un punto de vista evolutivo, asegura el antropólogo Dan Eisemberg, uno de los directores del estudio, junto con el incansable viajero Dr. Sattin,” continua H5 “las distintas formas de ser, pueden resultar beneficiosas o perjudiciales dependiendo del contexto. La variante 7R del gen DRD4 puede contribuir a la buena salud y al bienestar en determinadas circunstancias, las de los nómadas; y puede conducir a la desnutrición y a una salud precaria en otras.” Z0 no necesita escuchar nada más, ya lo entiende todo. Se ducha y sale a inscribirse en la investigación. Llega por los pelos, están cerrando, rellena un cuestionario eterno, le sacan sangre, le extraen saliva y le piden que vuelva al día siguiente con muestras de heces y de orina.
En el metro, juega con el teléfono que le ofrece un vídeo relacionado con lo último que ha visto, un profesor de la universidad de Atenas, de nombre impronunciable, da una conferencia en Cambridge sobre Heródoto. Va a pasar a otro vídeo, cuando escucha el arranque de la conferencia del doctor heleno, “En lugar de construir ciudades o murallas, llevan la casa a cuestas en carromatos, practican el tiro con arco a caballo, y dependen para su subsistencia del ganado y no de los frutos de la labranza. ¿Cómo, por tanto, no iban a burlar todo intento de ser sometidos o conquistados?”. No puede ser más claro, todo le lleva a un renacer, el reflejo de su imagen en la ventana del metro le enfrenta a un nuevo individuo, es otro, ha mutado. Como él, siempre considerado de carácter débil, los nómadas no se enfrentan a sus adversarios, simplemente les abandonan perplejos en el campo de batalla. No tienen ciudades que les preocupen sean conquistadas, ni cultivos que les preocupen sean destruidos. “Hoy en invasión, mañana en retirada; hoy disputándose los pastos, mañana el botín” (Luciano, siglo II. a.c.)
Z0 clava la mirada en el vídeo que apuntala el giro radical que hoy ha dado su vida. “Sabemos ya, que se diseminaron desde las columnas de Hércules hasta los confines de Eurasia, el Reino Medio y el océano Pacífico, y que llevaron consigo cambios profundos y duraderos para el mundo antiguo. En ningún otro lugar es tan evidente su llegada e influencia como en la más insular de las naciones, Egipto”. Z0 no aguanta más, no da crédito, el corazón le va a reventar. Egipto, el viaje en el que lo dejó con X9, él quería ir a demasiados sitios y no le dejaba a ella tiempo para relajarse en la piscina ni en el spa del hotel. Su gen nómada lo estaba llamando, de hecho se separaron en El Cairo y sólo se volvieron a ver en el avión de vuelta a Barcelona.
Necesita contárselo a alguien pero, a quién; no quiere que nadie insensible destruya la magia de esa llamada mística, de esa llamada biológica que desde lo más profundo de su ADN le pide volver a las llanuras, a dormir bajo las estrellas y a seguir el camino que le lleve a los mejores pastos para sus monturas. Por fin llama a V23, no le coge el teléfono, en el fondo se alegra, se recuesta sobre la cama y comienza a soñar.
“El sendero abierto a través de las ruinas, la carretera de la historia, nos hizo creer que los únicos avances notables durante los diez mil años anteriores a la era cristiana, se los debíamos a los pueblos sedentarios. Hoy sabemos que, desde las construcciones de Göbekli Tepe hasta los hunos, que aceleraron la caída del Imperio romano, nómadas, migrantes y otras comunidades sin morada fija, hicieron significativas contribuciones al progreso de la civilización; desde la construcción de los primeros monumentos de piedra, a la domesticación de los caballos y de la invención de carros para viajar y para hacer la guerra”. Este nuevo vídeo de A. Sattin, vuelve a golpear en lo más profundo de su ausencia de identidad. Como un caballo de guerra, al que le revientan el paladar con el bocado para que cumpla con las normas del campo de batalla, Z0 reclama un lugar en la historia de su familia, en la historia de su mundo, en la historia de su especie. Se siente atrapado en un laberinto de sueños, en el que le invitan a convertirse en aquel que siempre quiso y nunca pudo ser, un fértil miembro de las élites acomodadas, tan sobradas de capital como carentes de deseos de cambio; en definitiva, superficial y profundo como un nómada reconvertido en habitante sedentario de la gran ciudad.
Z0 llega a su hora, entrega las muestras de orina y de heces. SA3 fuma un cigarro en la terraza junto a la máquina de café. – ¿Te han dicho ya si tienes el gen nómada? – le pregunta Z0, – nos lo dirán al final del estudio; ¿no estabas en la presentación? No quieren que el hecho de tenerlo o no, incida en la conducta de los participantes – contesta SA3, con la mirada perdida en el enjambre de rascacielos que pueblan el horizonte frente a la pequeña terraza de la Fundación. – Es verdad, lo había olvidado, tengo tantas ganas de saberlo que voy a llevar fatal la espera – contesta Z0 mordiéndose las uñas – ¿Tanto te importa?; yo, la verdad, vengo por la pasta los resultados del estudio me la sudan. – contesta SA3, apagando el cigarro dentro de la taza de café y descolocando por completo a Z0 que, disculpándose por tener que ir al servicio, se despide precipitadamente de esa ameba con gafas en la que se acaba de convertir para él SA3.
“¿Cómo puede haber gente así en el mundo?”, se pregunta Z0. “Está claro que, desde hace generaciones, los ancestros de SA3 son gente sedentaria que ha perdido el apetito por la vida, por el conocimiento, por descubrir lugares donde desarrollar nuevas aptitudes. Son como el ganado doméstico, listos para que les expriman hasta la última gota de humanidad a cambio de comida y techo”; piensa Z0, mientras se dirige al salón de conferencias de la Fundación, donde el doctor K9 les comunicará los ejercicios que tendrán que realizar a lo largo del día.
Tras la conferencia inaugural, son conducidos a diez salas diferentes donde, en cada una de ellas, cincuenta cobayas con cara de póker servirán para alimentar las arcas del conocimiento colectivo y las de la Fundación. A Z0 le colocan frente a E8, ambos llevan una pulsera roja con el número 492, “¿Seremos dos nómadas?”, piensa Z0 mientras observa la cara angulosa de una joven, que le mira con la misma curiosidad que él a ella. El primer ejercicio se basa en sentarse sobre una colchoneta, espalda contra espalda y, con los ojos tapados con un antifaz, concentrarse durante cinco minutos en que el cerebro de sus parejas, comenzando por el hemisferio derecho y luego por el izquierdo, estén relajados y en paz. Tras este ejercicio, deben elegir al azar otra pareja y, de nuevo, espalda contra espalda, entrelazar sus brazos y tirar con todas sus fuerzas, cada uno hacia su lado de visión. A Z0 le toca un joven musculoso que lo arrastra sin remedio hacia tras, pero cuando está a punto de bajar los brazos y dejarse llevar hasta la conclusión de los cinco minutos; de pronto se tensa, frena en seco al joven, que ya confiado ha relajado sus músculos y, volteando la tendencia, hace que su rival se desmorone tras su espalda; provocando la intermediación del maestro de ceremonias que asiste al joven acólito, tras haber besado la colchoneta.
Un nuevo cambio de pareja le coloca con una mujer, de unos sesenta años, con el cráneo afeitado; ahora deben ponerse frente a frente y, tras cinco minutos con la mirada clavada en los ojos del otro, comenzar a tocarse con respeto y decoro en la parte del cuerpo a la que, sin pensar, les conduzcan sus manos. Tras estos quince minutos de tensión, suenan percusiones sudanesas y los cincuenta participantes son impelidos a bailar sin control. Deben hacer lo que sientan, el objetivo es soltar, cada uno a su manera. En pocos minutos, aquello se ha convertido en un manicomio; por lo que las percusiones van siendo cada vez menos violentas, hasta que son sustituidas por melodías sufís, lo que permite indicar a los participantes que se sienten en sus colchonetas y se centren, durante doce minutos, en el aire entrando y saliendo por sus fosas nasales, no deben intervenir en el ritmo de su respiración, sólo observarla.
Tras un nuevo cambio de pareja, que debe que ser rápido, sin buscar con la mente, sólo con la mirada, uno de los dos estará con los ojos cubiertos por un antifaz y será guiado por su compañero hasta una piscina, donde sin aviso previo se les obligará, en aras de potenciar la confianza en la tribu, a dejarse caer al vacío sin saber lo que les espera. Los veinticinco ciegos caerán a la vez a la piscina; Z0 consigue vencer el miedo y cae encorvado al agua, siete participantes no lo consiguen y serán finiquitados del experimento. El resto de los grupos van pasando por la piscina, prueba que dejará sesenta eliminados en total.
Los que hicieron de lazarillos ahora son conducidos durante un largo trayecto de pasillos, subidas y bajadas, hasta un estrecho trampolín desde el que tienen que saltar al vacío; la caída concluye dando botes en una red que se despliega dos metros por debajo del trampolín. Se les informa de como tienen que saltar para no hacerse daño, sin explicarles contra qué chocarán, en este caso cincuenta y seis participantes no lo consiguen y son finiquitados.
Trescientos ochenta y cuatro participantes siguen adelante, cada uno con sus motivaciones, en la búsqueda de ser o no ser nómadas. En la búsqueda de tener o no la variante DRD4-7R, con la que dar más o menos luz al sentido de sus vidas, oscuras, densas y complicadas. Muy pocos se apuntan a un experimento científico, en el que utilizan tu cuerpo y tu mente sin explicarte para qué, si tu vida está en la cima. Más bien te embarcas en este tipo de aventuras, si tu mundo ha entrado en caos y sólo un golpe radical de timón, puede hacer que las cosas vuelvan a tener sentido.
Llega la hora de cenar. Tras una ducha caliente y relajante, Z0 se siente agotado y feliz; está entre los elegidos para seguir avanzando hacia el desenlace final, que sin duda será un grupo reducido de portadores del gen nómada, triunfando sobre el resto de participantes, dormidos en vida debido a su falta de conexión entre su centro y el mundo como periferia.
Z0 se sienta junto a W1 por casualidad, en los momentos de relax, nada debe ser premeditado, el instinto debe gobernar sobre la razón. Las habilidades que un nómada necesita para sobrevivir en un cambio continuo de escenario, frente a las que requiere un sedentario que opera cada día en el mismo hábitat, no tienen nada que ver, de hecho son antagónicas.
W1 tiene tres hijas y se divorció hace dos años; el padre no le ayuda económicamente, ni de ninguna manera; se borró del mapa cuando nació O6, la tercera hija, fruto de una pareja suicida que con los ojos abiertos, pero sin ver nada, se fueron acercando al abismo hasta que se precipitaron en él. Z0 piensa que por algo le habrá tocado esta compañera de mesa. A su izquierda, un electricista ucraniano le comenta que ha venido al experimento porque su hermano trabaja para la Fundación; no tiene muy claro cuál es su cometido dentro de la organización, pero le inscribe en todos los talleres; ha estado en más de quince y se le nota, la mirada vidriosa y serena, opaca y sincera. Interesante cobaya de guerra en el Vietnam de la investigación genético-farmacéutica.
Han pasado veinte de los veintiún días que dura la investigación. Z0 se mantiene en la batalla, ha superado las exigentes pruebas que la Fundación ha creado para comprobar quiénes son portadores del DRD4-7R. En la última prueba ya sólo quedan nueve participantes; se realiza en una nave industrial de dos mil metros cuadrados en la que sólo hay una salida. Los héroes que han llegado hasta el final del viaje deben encontrarla con los ojos cubiertos por un antifaz, y sorteando todo tipo de obstáculos provenientes tanto de un inmobiliario desconcertante, como de una música estridente y desestabilizadora; y todo ello, aderezado con un seleccionado conjunto de olores fuertes e intensos, destinados, en definitiva, a provocar que la mente entre en modo catarsis una y otra vez; es decir, un escenario bélico para los sentidos y las emociones que, sólo una mente diseñada para la adaptación al cambio constante podrá gestionar.
Cinco de los nueve finalistas quedan atrapados en el laberinto de la nave industrial. La Fundación ya tiene a los cuatro participantes de los que obtendrá las conclusiones del experimento; la composición del grupo parece que hubiera estado pactada, dos hombres y dos mujeres, dos jóvenes y dos maduros; la Naturaleza habla y lo hace a través de la armonía y el equilibrio entre fondo y forma, entre lo visible y lo invisible.
H5 se dirige a un auditorio que espera los resultados del experimento; entorna los ojos, se concentra en la sensación que le produce el aire entrando y saliendo por la punta de su nariz y comienza, de manera solemne, su intervención. – La conciencia del nómada, esa conexión con la naturaleza y con el cosmos en su totalidad, a través de un diálogo fluido con las estrellas, es la que nos trae hasta aquí. La variante genética conocida como DRD4-7R, que hace miles de años portábamos todos, y que hoy la mayoría de nosotros la tenemos desactivada. La pregunta es, ¿de poderla activar de nuevo en todos y cada uno de los seres humanos que hoy habitamos el planeta, nos iría mejor en temas como la emergencia climática, o los éxodos masivos provocados por maniobras quirúrgicas de limpieza étnica en enclaves estratégicos? – Un aplauso cerrado se extiende por la sala y, surfeando el éxito como un veterano domador de olas, H5 continua con su intervención. – Lo que hace que un problema relacionado con la conciencia sea fácil o difícil de resolver es lo siguiente, lo fácil se ocupa sólo de la funcionalidad, o de los aspectos que tienen que ver con la ejecución, para lo cual los científicos únicamente tienen necesidad de descubrir qué parte del cerebro controla cada función, y pueden entonces sentirse satisfechos y decir legítimamente que han resuelto un área de función cognitiva. Esta es la tarea relativamente sencilla, de descubrir los mecanismos. Por el contrario, el aspecto más profundo e infinitamente más frustrante de la conciencia o de la experiencia, y ahí volvemos a conectar con nuestra vieja amiga DRD4-7R, no es explicar cómo se ejecutan las acciones, sino explicar el milagro de cómo se experimentan. – H5 hace una pausa para beber agua y observar el auditorio, de momento nadie se ha dormido, buena señal. – Como ya apuntó en 2015 el doctor Robert Lanza, en su inspirado e inspirador libro Biocentrismo, “Un objeto, maquina o computadora, normalmente no tiene más principio explicativo u operativo que la física y la química de los átomos que lo componen. Hace ya tiempo que empezamos a recorrer el largo camino de la fabricación de máquinas con tecnología avanzada y sistemas de memoria computarizados, con microcircuitos eléctricos y dispositivos de estado sólido que permiten realizar tareas con una creciente precisión y flexibilidad; tal vez un día incluso consigamos crear máquinas que coman, se reproduzcan y evolucionen, pero hasta que no comprendamos el circuito exacto del cerebro que establece la lógica de las relaciones espaciotemporales, no podremos crear una máquina como Data, de Star Trek, o David, el niño robot de Inteligencia artificial”. Hace una pausa para provocar el aplauso, lo consigue y continúa. – El nómada es pura experimentación, es el eslabón perdido entre El Planeta de los Simios y Black Mirror, si me permiten el símil. No sabemos en qué medida modifica la conducta del ser humano recordar nuestro pasado nómada, pero sí tenemos muy claro que quienes lo portan fracasan en una sociedad en la que se prima el delegar responsabilidades en el Estado, o en aplicaciones de empresas que colonizan tu poder de decisión hasta convertirte en una marioneta del algoritmo de turno. – H5 se va sintiendo cada vez más cómodo en su rol mesiánico y prosigue; – Hume escribió: “Parece que los seres humanos se dejan llevar por un instinto o predisposición natural que les hace depositar su fe en los sentidos, y, sin razonamiento alguno, e incluso antes de utilizar la razón, suponemos siempre que existe un universo exterior que no depende de nuestra percepción, sino que existiría aunque nosotros y todas las demás criaturas estuviéramos ausentes o fuéramos aniquilados”. Pues bien, esto, como ustedes experimentarán en su día a día, ya no pasa. Hemos cedido el control, en lugar de fiarnos de nuestro instinto, como hacía el nómada primigenio, lo sometemos al devastador método científico, cada vez menos científico y más devastador, al estar vendido a intereses comerciales. – H5 guarda silencio durante unos largos 30 o 40 segundos y, cuando la tensión ya provoca los primeros comentarios entre los asistentes, retoma la palabra, – ¡Démonos una oportunidad de evolucionar, dando un paso atrás! – eleva el tono de voz. – Como teorías, los estudios realizados en el último cuarto de siglo reflejan una parte del importante progreso que se está haciendo en el campo de la neurociencia y la psicología. El problema es que se trata sólo de teorías de estructura y función; no nos dicen nada sobre cómo es que la ejecución de esas funciones va acompañada de una experiencia consciente, cuando la inmensa dificultad que tenemos para comprender la conciencia reside precisamente ahí, en esa brecha, en entender cómo es posible que nazca una experiencia subjetiva de un proceso físico. Como dijo Emerson, contradice a toda experiencia: “En este caso, nos encontramos de repente, no en medio de una especulación crítica, sino en un lugar sagrado, y deberíamos avanzar con mucho cuidado y reverencia. Estamos ante el gran enigma del mundo, allí donde el Ser adopta Apariencia y la Unidad adopta Variedad”, – H5 levanta la mirada y observa los rostros del auditorio, se han conectado, está en línea con ellos, es el momento, – esto es lo que significa devenir nómada, parafraseando al mítico Delleuze, entrar en la ciencia de lo sagrado, en lo sagrado de la ciencia. No saber, a fin de cuentas, por qué estos cuatro participantes han conseguido imponerse a sus rivales, cuatrocientos noventa y seis concretamente. Es el momento de hacerle un hueco a la magia, entre tanta programación y machine learning. – Tras el aplauso, H5 invita al público a formular sus preguntas, nadie interviene y, pasado un minuto eterno, prosigue. – Cuatro héroes han conseguido transitar por los angostos caminos del viaje iniciático y, como Odiseo nada más poner los pies sobre la arena de la playa que le vio partir, comienzan a ser conscientes de que lo importante es el viaje y no el destino, que portar o no el gen nómada, es menos importante que serlo, sentirse nómada, devenir nómada, pensar nómada, vivir nómada y, por último, morir nómada.
Z0 se levanta, H5 le sigue con la mirada hasta el final del auditorio; Z0 se vuelve y mira a H5, que lo invita a subir al escenario, el auditorio en pleno vuelve la cabeza hacia Z0 que, se inclina en señal de profundo agradecimiento, abandona el auditorio y camina libre para siempre.
- Portada del genial Pedro Gastón @gaston8676